La diferencia, en pocas palabras
Pintar una puerta es aplicar pintura, normalmente a brocha o rodillo y muchas veces en casa, con la puerta colgada. Lacar es aplicar laca a pistola sobre una superficie preparada, con la puerta desmontada y en un taller con cabina.
El resultado de un lacado es una capa lisa y uniforme, sin marcas de brocha, que llega igual a las caras, los cantos y las molduras, y en el brillo que elijas: mate, extramate, alto brillo o perlado.
| Lacar en taller | Pintar en casa | |
|---|---|---|
| Aplicación | A pistola, en cabina | A brocha o rodillo |
| Superficie | Lisa y uniforme, también en cantos y molduras | Pueden quedar marcas de brocha o rodillo |
| Brillo | Mate, extramate, alto brillo o perlado | El de la pintura elegida |
| Preparación | Lijado y fondo antes de la laca | Lijado e imprimación |
| En casa | Las puertas van al taller y vuelven terminadas | Se trabaja en casa, con olores y tiempos de secado |
Cuándo tiene sentido pintar
Para un retoque, una puerta de trastero o un cambio provisional, pintar puede ser suficiente. Si buscas un acabado de mueble, liso y duradero, igual en todas las puertas de la casa, la opción es lacar.
¿Lacar o cambiar las puertas?
Es la otra gran duda. Si las puertas están sanas, sin alabeos, golpes graves ni problemas de cierre, lacarlas suele salir más a cuenta que sustituirlas por otras de calidad parecida: se conservan las hojas y los marcos, y no hay obra.
Cambiarlas tiene sentido cuando la estructura está dañada, cuando quieres otro diseño o cuando necesitas medidas distintas.
Qué blanco elegir
Lacar las puertas en blanco es lo más habitual, pero hay blancos más cálidos y más fríos, y la diferencia se nota junto a rodapiés, armarios o cocina. Lo explicamos en la guía de acabados.
Cómo lo hacemos en Arpelac
Lacamos las puertas en nuestro taller de Cerdedo-Cotobade: revisión de la pieza, preparación con lijado y fondo, aplicación a pistola en cabina y secado en el secadero. Tienes el proceso completo en lacado de puertas.